
Salió desde la novena posición en la parrilla y fue abriéndose paso entre sus rivales en una carrera intensa y con interrupciones, hasta cruzar la meta en una posición de podio. Fue el tipo de pilotaje que define un momento de carrera — una de las actuaciones destacadas de todo el fin de semana.
Lo que vino después fue una de las secuencias posteriores a la carrera más dolorosas de los últimos tiempos. Se descubrió que Gasly había superado el límite de velocidad en el pit lane en dos ocasiones distintas — registradas a 60,1 km/h y 60,4 km/h frente a los 60 km/h permitidos — lo que supuso dos sanciones de cinco segundos y un total de diez segundos añadidos a su tiempo de carrera. El podio se esfumó.
Gasly fue uno de los cinco pilotos sancionados por la misma infracción durante la carrera, un detalle que abre interrogantes legítimos sobre las circunstancias. Se informó de que los miembros del equipo Alpine revisaron y midieron secciones del pit lane de Mónaco después de la carrera, creyendo que la longitud total podría haber influido en los cálculos del sensor de velocidad utilizados por los oficiales.
Alpine ha solicitado formalmente un Derecho de Revisión al FIA, con el equipo convencido de los fundamentos de su caso.
La clasificación no cuenta toda la historia. Lo que no puede borrar es la calidad de la carrera de Gasly — serena, combativa y totalmente merecedora de un lugar en el podio de Mónaco.